La vida de amor y de reparación, con la cual nos dedicamos y nos consagramos a nosotros mismos y nuestras facultades al beneplácito divino, es la característica que distingue a nuestra Congregación.
A fin de que esta vida reine siempre más en nosotros, todos ofrecemos cada día nuestras plegarias, trabajos y dolores en unión al Corazón sacratísimmo de Jesús, con la intención de presentar un sacrificio y una reparación de loor y de amor al Señor.
Aceptamos con amor, para gloria y honor de la divina Majestad, todas las incomodidades y las aflicciones que nos provengan, sea de los acontecimientos, sea de la vida común.
Nuestra misión en la Iglesia fue resumida y actualizada por el Papa Juan Pablo II con éstas palabras:
“Su fundador, el siervo de Dios León Juan Dehon, instituyó una congregación dedicada por entero al amor y a la reparación del Sagrado Corazón.”
“El espíritu de la congregación -escribía el p. Dehon a sus hijos en una de sus cartas circulares- es un amor ardiente hacia el Sagrado Corazón, una fiel imitación de sus virtudes, principalmente de la humildad, del celo, de la dulzura, del espíritu de inmolación; y es también un celo incansable por encontrarle amigos y reparadores, que le consuelen con el propio amor”.
“Son éstas, palabras que sintetizan admirablemente todo el programa de su instituto y mantienen intacta su fuerte raigambre y su perfecta actualidad. Su carisma está caracterizado por una contemplación constante del Corazón de Cristo, por la participación consciente en su oblación reparadora y por una entrega solícita a difundir el reino del Señor en las almas y en la sociedad, porque precisamente el rechazo del amor de Dios es la causa más profunda de los males del mundo (cf. Constituciones, 4).”
“Esta inspiración originaria fue lo que llevó a León Dehon, en la segunda mitad del siglo XIX, a comenzar, en San Quintín (Francia), una original experiencia espiritual y misionera.”
“El padre Dehon deseaba que sus discípulos, siguiendo fielmente al divino Maestro, fueran profetas del Amor y servidores de la reconciliación, personas totalmente orientadas a la santidad y capaces de comunicar la reconciliación y el amor que el Sagrado Corazón de Jesús, con su muerte, obtuvo para la humanidad de todos los tiempos.”




